La Torre Eiffel que hubo en Lavapiés

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Si en ocasiones ya resulta difícil sacar a la luz los secretos de Madrid que laten en silencio, entre nosotros, imaginad el dar con algunas curiosidades de Madrid que sólo fueron reales durante unos pocos días y que después desaparecieron para siempre sin dejar rastro, o al menos, alguno muy sútil. Como por ejemplo, una aparición fugaz en un cuadro de un museo. Esto se pone interesante, ¿verdad? Pues seguí leyendo y conoceréis la sorprendente historia de la Torre Eiffel que hubo en el Barrio de Lavapiés.

Fue gracias a este interesante artículo de las fiestas perdidas de Madrid, publicado hace escasos días, cuando supe por primera vez de la existencia de este secreto. Pero vayamos por orden, imaginaros que estáis en una de las salas del Museo de Historia de Madrid (calle Fuencarral) y os encontráis con este cuadro de 1890, titulado “Calle madrileña engalanada”. Lo miráis con calma y… ¡Un momento! ¿Qué es lo primero que os viene a la cabeza al ver esa construcción? ¡Pero sí es una prima castiza de la Torre Eiffel! ¿Qué hace ahí? ¿Por qué se levantó? Ahora mismo os empiezo a sacar de dudas.

En el año 1889 se celebró en la capital de Francia la Exposición Universal de París y el gran símbolo de la misma fue el alzamiento de la Torre Eiffel, en aquel momento, la construcción más alta del mundo. Un hecho que dio mucho que hablar tanto, que no hubo rincón del planeta en el que no se hablase y alabase este símbolo de la modernindad. Su fama fue tal que hasta los madrileños quisieron su propia versión de la torre, así que cuando llegó el mes de agosto con las siempre alegres verbenas de San Lorenzo, los comerciantes recaudaron fondos para que Madrid, aunque fuera sólo durante unos días y con un proyecto mucho menos ambicioso, también tuviera su propia torre Eiffel.

Aunque la original alcanza los 300 metros de altura, la versión castiza se quedó en unos también meritorios 21 metros. En vez de hierro se utilizó la madera y se adornó con telas y el presupuesto total de la construcción fue de algo menos de 1000 pesetas que, como os decía, aportaron en entre los comerciantes del barrio. Reunido el dinero, se levantó en la calle del Ave María y contaba incluso con una plataforma desde la cual actuó el Orfeón Matritense.

Ya os he hablado en otras ocasiones del peculiar humor del que han hecho gala siempre los madrileños, como cuando le colgaron un cartel a Neptuno. Esta Torre Eiffel no se pudo escapar de la sorna capitalina y pronto, fue rebautizada, por el ambiente festivo que la rodeaba como la ‘torre infiel’. Una construcción que causó un gran revuelo entre la población de la Madrid y que también acaparó miradas en la prensa del momento, como muestra, estos extractos publicados en aquel 1889.

El Liberal del 27 de julio de 1889

«El Sr. Casal, ayudado por otros vecinos, construirá en la calle del Ave María una torre Eiffel de 15 metros de altura, y un precioso submarino en la entrada de la calle de la Esperanza”.

La Monarquía del 10 de agosto de 1889

«La Torre Eiffel ó lnfiel como la llaman muchos, se levanta majestuosa en la calle del Ave María; ha sido costeada por los vecinos de dicha calle, tiene 21 metros, es de gran efecto por lo bien iluminada que está; en su cúpula tiene cuatro reflectores de gas de gran fuerza”.

Antes de despedir este secreto, mostraros un dibujo de Primitivo Carcedo publicado en La Ilustración Nacional donde volvemos a ver a nuestra fugaz y sorprendente protagonista de hoy, la ‘Torre Eiffel’ que durante uno días habitó en Madrid, en el barrio de Lavapiés.